La socialización es el proceso por medio del
cual los niños adquieren conductas, creencias, normas morales y motivos que son
el objeto del aprecio de su familia y de los grupos culturales a los que
pertenece. Los padres son los agentes principales y más influyentes, aun cuando
no sean los únicos, de la socialización, sobre todo, durante los primeros años
de su vida, porque mantienen interacciones mas frecuentes e intensas con el
niño que cualquier otra persona. Tres procesos o mecanismos fundamentales contribuyen
a la socialización. Desde un principio, los padres entrenan a los pequeños al
recompensar (reforzar) las respuestas que quieren fortalecer y castigar, y
otras respuestas que desean reducir o eliminar. Muchas de las repuestas de los
niños las adquieren mediante la observación de otros y la emulación de su
conducta. Un tercer proceso más útil, el de la identificación, explica la
adquisición de otras pautas de conducta, motivos, normas y actitudes complejas.

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